Mi Historia y Otras Curiosidades

¿Cómo empezó todo?

Luego de sufrir de ansiedad y depresión por más de diez años, tuve la fortuna de encontrar a un excelente psicólogo especializado en terapia cognitiva conductual que transformó completamente la forma en que vivo y veo la vida hoy. De sentirme constantemente triste y desmotivada, pasé a ver todo de una forma más positiva. A ver el vaso siempre medio lleno. Ver todas las dificultades por las que alguna vez pasé como mis mayores bendiciones y las experiencias que me hacen ser quien soy.

Ese mismo año, me embarqué en el camino del descubrimiento espiritual y de la superación personal con intención. El pasar de sentirme tan mal, a por fín sentirme feliz y en paz, me hicieron preguntarme, qué más podría lograr y cuán más feliz y plena podía sentirme si seguía retándome personalmente a aprender y crecer.

Desde entonces, el desarrollo personal y el estudio y aplicación de la espiritualidad práctica se convirtieron en gran parte de mi vida. Y más recientemente, el estudio de la salud holística y la nutrición, así como, técnicas y estrategias para cambio de hábitos y comportamientos, también.

Luego de casi diez años deseando poder retribuir y compartir todo lo que he sido tan afortunada de aprender a lo largo de este camino, en el 2017 terminé mi formación como coach de nutrición y salud holística y empecé Healthscool. Me hace demasiado feliz poner contribuir con todas las personas que pueda e inspirarlas y empoderarlas a llevar una vida más feliz y saludable.

¿Por qué salud holística y nutrición?

Siempre me consideré una persona saludable y alguien que, en términos generales, “comía bien”. Cuando empecé a hacer yoga, hace más de 8 años, comencé a comer cada vez menos carnes y pescado, hasta terminar con una dieta 100% vegetariana por 3 años. Y siempre pensé que ser vegetariana era sinónimo de salud. Y, la realidad es que lo es, siempre que se haga de forma muy consciente e informada. Luego de ese tiempo, comencé a sentirme un poco débil y decidí integrar, poco a poco, más pescados y carnes cuando mi cuerpo me lo pidiera. Y así me alimenté por algunos años más. A mediados del 2015, comencé a notar que tenía muy poca energía. Llegaba del trabajo sin ganas de hacer nada, cuando siempre había sido de las personas inagotables y con motivación para hacer mil actividades en mi tiempo libre. En el trabajo, no podía concentrarme bien y, todas las tardes luego del almuerzo, sin excepción, me moría de sueño. Mi memoria y lucidez tampoco eran óptimas, al punto que dos doctores diferentes me dijeron que era posible que tuviera déficit de atención (en inglés le llaman ADD).

Junto con todos estos síntomas, además, comencé a notar que mis pantalones me quedaban cada vez más apretados, al igual que mis blusas. De hecho, faltaba poco para tener que comenzar a comprar tallas más grandes de ambos. Pero lo cierto es que no le di tanta importancia a esto porque qué más da, igual me veía bien y supuse que era lo “normal”: ya saben, esos kilitos que uno sube cuando llega a los 28 o 30 por el supuesto “cambio de metabolismo”. No pensaba hacer nada respecto a mi peso, hasta que un día, tenía pendiente desde hacía meses de llevar una falda al costurero para subirle la basta y cuando me la quise probar para que tomaran las medidas, me di con la sorpresa no grata de que esa falda, que me quedaba perfecta solo un año antes ni siquiera me subía por el trasero. Como se imaginarán, no estaba muy feliz. Y más allá del peso, no quería entrar en el círculo vicioso de subir y bajar de peso incesantemente. Así que me dije: “Ok, se acabó. Tengo que encontrar la forma de comer más sano pero de manera sostenible.”

Como buena amante de la lectura y la investigación, que son de mis pasatiempos favoritos, me puse a buscar libros y artículos en internet. Por un lado, quería saber más sobre el déficit de atención y encontré un libro llamado “Healing ADD” de uno de los doctores más renombrados en esta materia en EE.UU. Este libro daba recomendaciones de alimentación y suplementos para curar o mejorar síntomas como los que yo tenía.  Y con respecto al peso, amo la comida y alguna vez tuve que hacer dieta para bajar de peso y porcentaje de grasa y fue tan tortuoso que decidí firmemente que no buscaría dietas. Quería encontrar la manera de acostumbrarme a comer más saludable, de aprender a amar los vegetales, a preferirlos en vez de otras opciones no tan nutritivas. Y de paso, entender mejor qué alimentos agregan valor a mi salud, y cuáles no.

Seguramente creen que como fui “vegetariana” por tres años amaba los vegetales, y la verdad es que no eran mis favoritos y nunca eran mi prioridad a la hora de alimentarme. En vez, comía frecuentemente otras opciones vegetarianas como la pasta y la pizza. Así como papas fritas, cupcakes, pan y hamburguesas vegetarianas. El caso es que en mi búsqueda, encontré el primero, de muchos libros que cambiarían para siempre la forma en que me alimento y cuido mi cuerpo. Mi esposo, que sabía mucho más que yo de nutrición y salud en ese entonces, me decía constantemente y con preocupación: “Ser flaca no es sinónimo de ser saludable.” Y la verdad es que, aunque me resbalaba en ese momento, cuando hice mi propia investigación descubrí que tenía absolutamente TODA la razón.

Todo lo que he aprendido desde entonces me ha abierto los ojos a cosas que jamás me hubiera imaginado y que sueño con compartir con todos los que estén listos y abiertos a escuchar.

Al leer estos primeros libros, algunos cambios fueron inmediatos y rotundos: dejé el azúcar casi por completo y, con eso, muchos alimentos como los jugos envasados, gaseosas (normales y zero), yogurt con azúcar añadida, cereales comerciales y varias otras comidas que yo consideraba erróneamente “saludables”. Además, reduje considerablemente el consumo de postres, snacks procesados y harinas. El otro cambio notable es que hice de los vegetales, crudos y cocidos, por lo menos el 50% de mi alimentación. Ir por este proceso inicial, me obligó a aprender a cocinar cosas delis, rápidas y nutritivas, así como a hacer mis propios postres y snacks más nutritivos y saludables.

Al hacer esos cambios, todos mis otros síntomas (y muchos otros más que yo pensaba que eran “normales”) desaparecieron. Mi nivel de energía, enfoque y motivación, son hasta mejores que en mis años de universidad y me siento mejor que nunca, hasta hoy. Y como beneficio adicional, les cuento que logré entrar en esa falda solo 6 semanas después. Y comí deli todo ese tiempo. Sin sentirme privada o pasar hambre. Esta experiencia y el conocimiento que gané me hicieron descubrir el poder increíble que tienen los alimentos.

Hoy pienso que comer y llevar un estilo de vida saludable son la base de la vida. Lo que comemos tiene el poder de darnos energía, curarnos, dejarnos lograr más cada día, darnos motivación, enfoque, bienestar y hasta hacernos sentir más felices. Del mismo modo, si comemos alimentos procesados o poco nutritivos continuamente sucede todo lo contrario: nos enfermamos, no tenemos la energía ni motivación para sacarle provecho a nuestros días, y en casos más severos, reducimos nuestra calidad de vida en el mediano y largo plazo.

Además, ahora sé que nuestra salud no solo depende de cómo nutrimos nuestro cuerpo, sino también cómo nutrimos nuestra alma y nuestra mente. De cómo es nuestro entorno, de cómo afrontamos el día a día, de las emociones que priman en nuestras vidas, de la calidad de nuestro sueño, de nuestras relaciones interpersonales y muchos otros aspectos no relacionados a la comida. Por eso, estoy convencida de que para mejorar nuestra vida, es necesario hacerlo de manera integral: holística.

Esta es mi historia y, hoy, me encantaría saber la tuya. Saber qué rol juegan la salud y la nutrición en tu vida. Si te despiertan curiosidad o no. Saber qué cosas te encantaría aprender y qué dudas tienes. Qué obstáculos enfrentas, cómo te sientes en tu día a día y qué cosas te gustaría mejorar. Quiero compartir contenido diferente, interesante y de calidad que responda a lo que TÚ necesitas. Y por eso me encantaría primero saber más de ti. Mándame un correo electrónico aquí o escríbeme en Instagram.

Otras curiosidades

  • Nací y crecí in Lima, Perú, pero actualmente vivo en el sur de California.
  • Ocupaciones pasadas: Representante de Ventas, Directora de Marketing, Co-Fundadora de una ONG, fotógrafa, profesora de yoga, Gerente De redes sociales y comunidad, Country Manager y Gerente de Proyectos.
  • Ocupaciones actuales: fundadora de healthscool, coach de nutrición y salud holística en Healthscool y también para el Dr. Alejandro Junger. Avida investigadora, lectora, y estudiante de todo lo que tenga que ver con bienestar, salud, nutrición, espiritualidad y desarrollo personal. 🤓📚
  • Amo aprender cosas nuevas. 😻
  • Me encanta levantarme temprano y tomar agua con limón ni bien me despierto. Deli!!! 🍋
  • Vivo con intención, lo que significa que -casi- todo lo que hago en mi día a día tiene como objetivo ayudarme a convertirme en una mejor versión de mí misma y hacerme más feliz. 😃
  • Me encanta sonreir, hacer reir a la gente y esparcir buenas vibras a donde vaya. 😁✌🏼
  • Me encanta enfrentar y vencer mis miedos. 💪🏼 
  • Me fascinan los lugares con muchísima luz natural.
  • Mi superpoder es que puedo verle el lado positivo a casi cualquier situación o persona difícil. 🙌🏼
  • El talento que me hubiera encantado tener: ¡¡¡cantar!!! 😍
  • Vivo profundamente agradecida por cada día que la vida me regala y las muchas bendiciones que llenan mis días. 🙏🏻
  • Amo resolver tests que me ayuden a conocerme mejor. Aquí abajo las respuestas a algunos de ellos: 💁🏻
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